TU ESPINA
"Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo si lo que quiero decirte es que te amo?"
FERNANDO PESSOA
¿Qué es lo que querías contarme
mi amor? ¿Acaso se te ha clavado una espina? ¿Estás lista para escucharme? ¿O
tan sólo quieres que acabe con tu dolor?
He de decir que no es tan fácil
hacer algo por alguien. Aquí hundido en cavilaciones tan solo quería que me
escuches, pero tu insistes con el asunto de la espinita…¿Qué le vamos a hacer?
Tendré necesariamente que convertirme en tu salvador y tu héroe. Tendré que
enfundarme la capa, acabar con mis sentimientos, mis suposiciones, mis
tremendas congojas y ocuparme de tu espinita…
¿Qué no sé removerla? ¿Pero es
que acaso no te has dado cuenta aún? Si yo era un inútil en esas artes cuando
me conociste, y es que ¿no has caído aún en cuenta de mi boludez?
Ya casi llego, ¡no te desesperes!
Pero antes has de escucharme aunque sea un rato.
Tomando en consideración tu
posición creo que no te queda más remedio.
Ya lo sabes yo siempre he sido
pequeño, tal vez peludo y tenaz, pero pequeño de todas formas…¿Cómo? ¿Qué
Napoleón fue pequeño? …¿Y acaso te figuras que él alguna vez tuvo que quitarle
la espina a bestia alguna?...
Si aún no llego allá es porque
seguramente la espina es más profunda de lo que me figuraba…¿Y qué no tengo
consideración? ¿Qué a mí no me importa? A decir verdad no mucho, pero no has de
escucharme después de todo a no ser que te quite la molesta espinita…¿Qué a
quién se la saqué antes? ¿Qué cuantas veces? Esas consideraciones y cálculos de
tu parte parecen más ofensivas que aún la misma espina…
¿A dónde se cayeron tus sueños?
¿Quién clavó esa espina en ti? Eso es algo que sinceramente no deseo saberlo…¿Y
qué si él te la hubiera quitado mejor? ¿Qué no sirvo para nada? Ah! Eso ya me
lo figuraba…aunque suena tan inocente en tu boca, en esa tu hermosa boca plena
de espina…
¿Qué porqué me tardo tanto? Más
bien debería de preguntarme ¿Qué será de mí después de esa absurda espina? Es
mejor no saberlo, y para ir ganando algo de tiempo, es mejor apurando el paso…
¿Y mi amor cómo fue tu día? ¿De
qué espina me hablabas? Es mejor que te vayas preparando para comprarte ese
traje del que tanto me hablabas…y por favor, ocúpate del nuevo color de la
sala, pero eso sí, ni en sueños, ni hoy, ni mañana, ni allende el tiempo…ya no
me hables más de la bendita espina, qué si no fuera por ella, ya casi nunca me escucharías…

Comentarios
Publicar un comentario